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Nací
ya pintora en la primavera del 76, en la mitad para ser mas exactos.
Aprendí a leer y a escribir como todo el mundo, cuando era
pequeña y también entonces empecé a soñar
con ser poeta. Hace tiempo que dejé de creer en los cuentos
que me contaban de pequeña, pero he de reconocer que al menos
una parte de mi sigue siendo princesa.
Mujer pequeña.
Prometí no llorar, ni pensar más de la cuenta. Prometí
no inventar más sueños, ni perder la alegría,
pero, sobre todo, prometí pintar. Sólo pintar.
Y como una araña voy tejiendo mi propio mundo. Con las manos
llenas de pintura y el único pretexto de encontrarme y de
encontrar algo nuevo, voy robando versos, coleccionando sueños,
pidiendo prestados todos los momentos.
Todos hemos sido alguna vez amantes o ladrones.
Yo no tengo la culpa.
Yo no tengo la culpa si alguna vez he querido demasiado o sin sentido
, no tengo la culpa de haber llorado lágrimas de cocodrilo
o de intercambiar besos a cobro revertido.
Yo no tengo la culpa de esta adicción a enfrentarme a la
vida a brochazos y casi sin miedo…
Sigo siendo esa araña y a pesar de todo, sigo siendo princesa.
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